El trabajo físico ya está hecho. Ahora toca preparar la cabeza: tu estado mental y tu capacidad de seguir el plan pesan mucho cuando la carrera se pone difícil. Completa esto unos días antes y, al terminar, descarga tu plan de carrera.
A es la carrera perfecta, C es terminar y B queda en medio. Si algo sale mal, no pierdes el foco: cambias de objetivo y sigues.
Tres razones concretas por las que vas a ser de los atletas mejor preparados en la largada: sesiones clave, tests, carreras previas.
Pon tu energía en lo que controlas. Lo que está fuera de tu control lo reconoces y lo sueltas. Toca una sugerencia o escribe la tuya.
Depende solo de mí
Puedo empujarlo, pero no decidirlo
Lo reconozco y lo suelto
Marca lo que te podría pasar y ajusta la respuesta. Si lo resuelves antes, en carrera no decides con la cabeza cansada: ejecutas.
Divide el recorrido por abastecimientos. Para cada tramo, anota cómo lo vas a gestionar: esfuerzo, comida, bastones, qué te dices.
Se arma sola con tus respuestas. Revísala y, cuando esté lista, termina tu plan para descargarla.